
Los episodios de los sueños, en lugar de fundirse en una pantalla nocturna y evaporarse rápidamente, vetean profundamente, como el ágata, los parajes oscuros de nuestro cuerpo. Existe una formación a través del sueño. Ella se antepone a cualquier otra. Puede decirse que una persona formada para siempre a través del sueño es alguien que ha cursado sus inhumanidades a fondo. Tanto más cuanto que los sueños clásicos, los primeros sueños que visitan la infancia, lejos de ser ingenuos, son atridas y se nutren de tragedia.
(Jean Cocteau)




